AUSTRALIA: LA GRAN BARRERA DE CORAL

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Hola hambreviajeros,

Se acerca el verano en Australia y os vamos a contar como disfrutar de una de las actividades más alucinantes que podéis realizar en éste país: VISITAR LA GRAN BARRERA DE CORAL.

La gran barrera de coral es el mayor arrecife de coral del mundo, situado frente a la costa de Queensland en el nordeste de Australia, es tan grande que puede ser visto desde el espacio, todo un espectáculo.

 

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Lo primero que hicimos fue llegar hasta la capital del estado de Queensland, Brisbane, una ciudad alucinante y con muchísimo encanto.

 

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Nuestra idea fue atacar la gran barrera de coral por el sur porque  queríamos ir a una zona que no estuviera llena de turistas y así poder disfrutar más del lugar.

LLegamos en avión desde Sidney y una vez allí recogimos nuestro coche de alquiler, recordad que es mejor tener la reserva desde casa para evitar colas innecesarias para recoger vuestro vehículo.

Aquí os dejamos los enlaces de algunas compañías:

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Nunca habíamos conducido un coche con el volante al otro lado, así que fue un auténtico reto, pero es una experiencia que hay que hacer.

Pasamos un par de días en Brisbane y pudimos disfrutar de sus atracciones como el Lone Pine Koala Sanctuary, del que hablaremos en otro post.

Pues allá vamos, destino Agnes Water y Town of 1770, que sería nuestra base para conocer la gran barrera de coral.

Metimos la dirección en el gps del coche y nos dirigimos hacia el norte, 482 kilómetros nos separaban del destino y como queríamos conocer algún sitio más durante el trayecto hicimos parada de dos días en un lugar llamado Mooloolaba, en Sunshine Coast, del que ya hablaremos en otro post.

La siguiente foto no es una broma, así fueron las últimas 2 horas del camino para llegar a nuestro destino:

Las autopistas cerca de las grandes urbes son buenas y espaciosas, pero en el año 2015 las carreteras para llegar a poblaciones algo alejadas, y no tan llenas de turistas estaban todavía arreglándose y presentaban ése aspecto.

Eso sí los paisajes era silvestres y tenían mucho encanto, animales pasando al lado tuyo, campos de maíz enormes, casas en medio de la nada, te da sensación de tranquilidad y casi no nos cruzamos con coches así que mejor porque si alguno venía de frente a tí, había que meterse en la cuneta.

Recordamos a día de hoy cuando cruzamos un puente tan estrecho que si llegamos a tener un coche un poco más ancho no podemos seguir adelante.

La señales de aviso por canguros son algo habitual.

Por fin llegamos a nuestro destino, Agnes Water y Town of 1770.

Son dos pueblos separados por 6 kilómetros en la costa australiana unidos por una carretera.

El nombre de Town of 1770 tiene su origen en el 24 de mayo del 1770, cuando el Capitán James Cook llegó a sus costas, ubicando en el mapa ésta parte del continente australiano.

Nosotros nos alojamos en el Hotel 1770 Getaway, un sitio ideal con todas las comodidades para nuestra estancia, ojalá hubieran sido más días.

Por unos 100 euros la noche un lujo en el paraíso,

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Una vez instalados dimos una vuelta por los pueblos y nos informamos sobre los horarios de salida del barco para ir a la gran barrera de coral.

Nosotros reservamos con la empresa local LADY MUSGRAVE CRUISES, donde nos explicaron todo sobre la excursión del día siguiente, sale por unos 140 euros persona con desplazamiento a la isla, material acuático, crema solar y una merienda con bebidas.

En ésta zona está uno de los miradores más importantes del mundo por sus impresionantes atardeceres, en dónde se congregan muchas personas para disfrutar del espectáculo.

Amanecía el segundo día y los nervios se apoderaron de nosotros, estábamos un poco más cerca de otro sueño, nadar en la gran barrera de coral, así que nos preparamos y fuimos al embarcadero.

Allí estaba el barco que nos llevaría a la Lady Musgrave Island pero a la llegada nos informan de que había un “problema” con el motor del barco y ése día no había excursión.

Te deja roto.

Avisan de que si el tiempo no es adecuado pueden suspenderlo pero hacía un día precioso, nuestra opinión: éramos pocos y no les compensaba ir hasta el lugar.

Te devolvían el dinero si querías, pero has ido hasta la otra parte del mundo para hacer esto, había que tomar una decisión.

Nosotros nos íbamos al día siguiente a primera hora de vuelta a Brisbane dónde cogíamos un vuelo hacia Sidney.

Tomamos la decisión de hacerlo igualmente, y que nada más acabara la excursión cogeríamos el coche para ir a toda leche hacia Brisbane.

Era una oportunidad única de hacer algo increíble en la vida, así que no íbamos a dejarlo escapar.

Pasamos el día en la playa, tomando el sol y paseando por el pueblo.

La playa es enorme, hay gente haciendo surf y algún chiringuito al lado del camping dónde tomar algo mientras disfrutas del momento.

Y llegó el día,

cruzamos los dedos para que el “problema de motor” se hubiera solucionado porque no iba a ser por el clima (hacía otro día de sol increíble) y en el embarcadero allí estaba nuevamente el barco, pero ahora sí, se podía hacer.

El subidón fue tremendo y nos miramos sonrientes.

Subimos en el barco y: rumbo a Lady Musgrave.

Sentir la sal del mar cuando te salpican las olas al paso del barco pegándote el sol en la cara es algo que todavía recordamos con alegría.

El trayecto dura más o menos 35 minutos, pero a medida que te vas acercando estás más nervioso.

Te dividen en dos grupos para que no haya mucha gente haciendo snorkel en el agua, un grupo va a la isla mientras el otro entra al agua y luego al revés.

Nosotros preferimos no ir a la isla en ningún momento porque queríamos pasar todo el tiempo posible en el agua, no hubo problema y fuimos los que más arrugados salimos.

Te echas crema del sol facilitada en el barco, gafas, tubo, aletas y al agua.

No se puede describir con palabras ni con fotos lo que hay allí abajo, una mezcla de colores, formas, peces nadando a tu alrededor, impresionante.

Sólo salimos para comer, te preparan en el barco algunos sandwiches, pastelitos y bebida para que repongas fuerzas.

Te lanzas al agua otra vez y vuelve la magia.

 

 

 

Pero todo llega a su fin y se acababa el día, siempre pides 5 minutos más pero la marea estaba bajando, mostrando los corales a plena luz, así que debíamos volver.

Cuando íbamos a salir del agua, Sandra vio algo en el fondo, era una tortuga enorme, nos habían dicho que podríamos ver alguna pero en todo el tiempo y con la marea alta no había salido de su escondite.

Nos sumergimos hacia ella para sacarle alguna foto intentando que nuestra presencia no la molestase y de repente comenzó a nadar a nuestro alrededor.

 

No se nos olvidará nunca, dio varias vueltas a nuestro lado y volvió a su escondite, fue mágico, esas cosas que se te quedan en la memoria.

 

Nos despedimos de ella y sin más, nos fuimos hacia el barco.

Siempre quedará en nuestras retinas ésa isla, ése azul del mar, esos peces de colores, esos corales de formas cautivadoras y esa tortuga nadando con nosotros, viajar te llena de experiencias que se quedan en ti para siempre.

Nos vemos por el mundo hambreviajeros.

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